Algunas favorecen los ronquidos y la apnea, mientras que otras hasta pueden evitar las arrugas. Cuáles son más las recomendadas según distintas afecciones y cómo bajar el estrés nocturno para lograr un descanso reparador
Es sorprendente cómo nuestro estado de ánimo y rutinas pueden afectar el sueño diario. Desde los hábitos previos a ir a la cama, el estrés acumulado en el día, hasta el calor, todo incide en el descanso y la recuperación de las energías para enfrentar el nuevo día.
Pero hay un factor al que no se suele prestar demasiada atención y es muy importante: la postura al dormir.
La doctora Stella Maris Valiensi, neuróloga a cargo de la Sección Medicina del Sueño del Hospital Italiano de Buenos Aires y autora de “La ruta del sueño”, de Delhospital ediciones, explicó: “Las posturas y los movimientos corporales al dormir están asociados a la calidad de sueño y a la buena salud. Por ejemplo, las personas que duermen mal suelen pasar más tiempo boca arriba y en esa posición tienen más apneas y roncan más”. Esto puede influir en una peor calidad del sueño, y en consecuencia, en la salud.