Cuando el tiempo es limitado y el deseo de mantenerse en forma se enfrenta a las restricciones del día a día, encontrar una actividad física eficiente que no demande horas de esfuerzo puede parecer complicado.
Sin embargo, la NASA ha identificado una opción sorprendente y altamente efectiva: el rebote en trampolín, también conocido como rebounding o ejercicios en mini trampolín.
Aunque esta actividad suele asociarse con la diversión infantil, diversos estudios científicos, incluyendo investigaciones de la propia NASA hechas en la década del 80, revelaron que 10 minutos de rebote pueden ser más beneficiosos que una sesión de trote de 30 minutos en términos de eficiencia cardiovascular y trabajo físico.
Este ejercicio, de bajo impacto y alto rendimiento, está ganando popularidad no solo por sus beneficios para la salud cardiovascular, sino también por su capacidad para fortalecer músculos y huesos de manera segura
Los beneficios del trampolín
Jorge Franchella, médico cardiólogo y deportólogo, resaltó a Infobae que el trampolín es un ejercicio aeróbico altamente beneficioso para mantener el estado de salud en general.
“El saltar en un trampolín, cuando se hace de manera regular y con la intensidad adecuada, es un ejercicio aeróbico que ayuda a mantener el estado físico y promueve un estilo de vida saludable. Es similar a caminar o andar en bicicleta, pero con la ventaja de ser de bajo impacto sobre las articulaciones», comentó el especialista.
Franchella destacó además que, al contrario de lo que ocurre al saltar sobre superficies duras, el trampolín absorbe el impacto, lo que lo convierte en una opción mucho más amigable con las rodillas, tobillos y caderas.
“Este tipo de ejercicio es ideal porque no golpea de manera tan fuerte las articulaciones. Al estar sobre una superficie más suave, el impacto se reduce significativamente», señaló el médico. Esta característica lo hace adecuado para personas con problemas articulares o para aquellos que buscan evitar lesiones mientras realizan ejercicio.
Una actividad adaptada para todas las edades
Aunque el trampolín es especialmente popular entre los adultos, Franchella advirtió que, para maximizar los beneficios y evitar lesiones, es esencial adaptar el ejercicio a las capacidades de cada persona.
“No es lo mismo saltar en un trampolín a los 10 años que a los 60. A medida que envejecemos, nuestra flexibilidad y coordinación disminuyen, lo que aumenta el riesgo de lesiones como los esguinces de tobillo o caídas”, afirmó el especialista. En este sentido, subrayó que es crucial que las personas de más edad realicen el ejercicio con precauciones, ajustando la intensidad y asegurándose de que la técnica sea adecuada para evitar accidentes.
Por otro lado, el rebote en trampolín también tiene efectos muy positivos en la salud ósea. Según instituciones como ACE (American Council on Exercise) y Cleveland Clinic, el rebote regular puede ayudar a fortalecer los huesos y prevenir condiciones como la osteoporosis.