La creencia de que solo las frutas frescas ofrecen el máximo valor nutricional ha sido puesta en entredicho por la ciencia más reciente. Investigaciones publicadas entre 2020 y 2025 demuestran que los arándanos congelados no solo conservan, sino que en ocasiones superan el contenido y la biodisponibilidad de antocianinas respecto a los frescos. Este hallazgo desafía la percepción popular y abre nuevas posibilidades para quienes buscan opciones saludables, accesibles y económicas.
Según un análisis exhaustivo de la literatura científica, la congelación rápida individual (IQF) permite que los arándanos mantengan sus antioxidantes clave durante meses, mientras que los frescos pueden perderlos en apenas semanas si no se almacenan adecuadamente.
Hallazgos científicos sobre antocianinas y biodisponibilidad
La evidencia recopilada revela que los arándanos congelados mantienen niveles de antocianinas —los pigmentos antioxidantes responsables de su color y parte de sus beneficios para la salud— comparables o incluso superiores a los de los arándanos frescos.
Estudios verificados muestran que, tras tres meses de almacenamiento a -20 °C, los arándanos congelados no presentan pérdidas significativas de antocianinas. En contraste, los frescos pueden experimentar una degradación considerable en apenas dos semanas, especialmente si no se mantienen a temperaturas óptimas de refrigeración.
Un estudio de la Universidad Estatal de Dakota del Sur aporta una explicación bioquímica: la formación de cristales de hielo durante la congelación rompe las paredes celulares de la fruta, lo que facilita la liberación y absorción de las antocianinas en el organismo. Este fenómeno, conocido como aumento de la biodisponibilidad, implica que el cuerpo puede aprovechar mejor estos compuestos antioxidantes cuando consume arándanos congelados.
La investigación publicada en Frontiers in Nutrition en 2024 respalda esta idea, al mostrar que las antocianinas de los arándanos tienen una biodisponibilidad relativa del 12% tras su consumo, con metabolitos detectables en diferentes fluidos corporales.
Además, un estudio clínico en el American Journal of Clinical Nutrition en 2023, que utilizó arándanos liofilizados (otro proceso que rompe estructuras celulares), observó mejoras en la retención de calcio óseo, lo que sugiere que el procesamiento puede potenciar ciertos beneficios para la salud.
El proceso de congelación IQF y su impacto nutricional
La tecnología de congelación rápida individual (IQF, por sus siglas en inglés) se ha consolidado como el método más eficaz para preservar la calidad nutricional de los arándanos. Este proceso consiste en congelar cada fruto por separado a temperaturas entre -30 °C y -40 °C en cuestión de minutos.
La formación de cristales de hielo pequeños minimiza el daño celular, a diferencia de la congelación lenta convencional, que produce cristales grandes capaces de perforar las membranas celulares y degradar la calidad del alimento.
A nivel bioquímico, la congelación detiene las reacciones enzimáticas responsables de la degradación de nutrientes. La polifenoloxidasa, principal enzima que degrada las antocianinas, pierde toda actividad a -18 °C. Esto explica por qué los arándanos congelados pueden mantener su contenido de antocianinas durante hasta 10 meses, con solo un 12 % de pérdida, mientras que el jugo de arándano refrigerado puede perder hasta un 83 % en apenas 10 días.