Acostarte temprano tiene un efecto benéfico inesperado en tu cuerpo

Dormir temprano, levantarse temprano… y entrenar más. El viejo proverbio parece tener más de cierto de lo que imaginamos. Un estudio reciente liderado por investigadores de Harvard, el Hospital Brigham and Women’s y la Universidad de Monash (Australia) encontró que las personas que se iban a dormir más temprano realizaban más actividad física al día siguiente. La relación no dependía tanto de la cantidad de horas dormidas, sino de la hora de acostarse.

“En general, las personas que se iban a dormir más temprano realizaban actividad física más frecuente y prolongada por día que quienes habitualmente se iban a dormir más tarde”, explicó Mark Czeisler, médico residente en el Brigham and Women’s y autor del estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

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Los datos provienen de casi 20.000 estadounidenses que utilizaron dispositivos de seguimiento durante aproximadamente un año. Los registros —más de 6 millones de noches/persona— mostraron que incluso pequeños cambios en la hora de acostarse podían tener un impacto positivo en los niveles de actividad física del día siguiente.

Cuánto más te movés si dormís temprano

El análisis se centró en la relación entre el sueño y la actividad física de intensidad moderada a vigorosa, aquella que acelera el ritmo cardíaco y respiratorio. El resultado fue claro: quienes dormían cinco horas por noche realizaron, al día siguiente, 41,5 minutos más de actividad física que quienes dormían nueve. Pero el punto más revelador no fue ese.

Más allá de la cantidad de sueño, lo que más influyó fue la hora en que las personas se acostaban. “Incluso pequeños cambios en la hora de acostarse podrían estar relacionados con el nivel de actividad al día siguiente. En lugar de pensar en el sueño y el ejercicio como una competencia por el tiempo, deberíamos pensar en cómo pueden complementarse”, señaló Josh Leota, investigador en la Universidad de Monash y primer autor del trabajo.

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